jueves, 4 de octubre de 2012

Ha llegado el momento de luchar.

Sí, ha llegado el momento. El momento por el cual he estado dos años luchando, esperando una simple respuesta, esperando ese "sí".

Al principio, puede que fueran las ganas de huir de todo, de escapar y de olvidar los que me llevaron a pensar esa solución. Lo reconozco.
El paso del tiempo me ha enseñado, me ha verificado que todo aquello, que todo esto no es un simple capricho.

Ese sueño, esas ganas de ver el mundo, esa remota esperanza que me lleva a continuar. 
Cueste lo que cueste, voy a conseguirlo. Sí, soy capaz. Yo puedo.

Lucho por los sueños que me da la vida,
 lucho por las ilusiones de mantener las esperanzas,
 lucho por una nueva vida.
Lucho por la libertad,
lucho por la justicia,
Simplemente lucho para una vida mejor.

Alma.

¿Como describir lo que nos mantiene en vida? ¿Como describir todo lo que nosotros somos? ¿Como?
Miras a tu alrededor y lo único que ves, son sombras, sombras de la vida.
Aquellos momentos en los que lo único que quieres es desaparecer por un rato, pasar desapercibida sin que nadie se eche a mirar lo que haces con tu vida.

La vida es algo que solo nos pertenece a nosotros, solo a nosotros. No hay que dejar que nadie te pase por encima. No hay que dejar que nadie te diga lo que tienes que hacer con tu propia vida... Tienes que actuar con el corazón, con el alma de la vida.
Impulsarse por el corazón y por el alma y hacer callar la mente, peligrosa, extraña y compleja.

Las emociones nos vuelven locos, a todos, sin excepción alguna. Es nuestro punto más débil.


miércoles, 3 de octubre de 2012

Es un sin vivir.

Esas ganas de decirle al mundo que te deje en paz.
Esas ganas de olvidarte de todo.
Esas ganas de estar en medio del mar, de ser libre y volar.

El dolor que transmite el ambiente, que transmite el aire, el agua, la vida en si.

Ojalá existiera un mundo sin dolor, sin sufrimiento. Un mundo en el que solo existiera la felicidad, la alegría, la bondad...
Aunque pedir eso es algo imposible, algo que no sería tan bonito. Las personas se dejan corromper por el mal que todos llevamos dentro.
Todas las personas tenemos un punto de maldad, aunque sea minúsculo, nadie es tan bueno, ni nadie es tan malo.
La vida nos corrompe, los sentimientos nos debilitan y el amor nos ciega.

¿Qué esperar cuando somos simples seres humanos? 

Vida, muerte.

Ojalá pudiera soltarlo todo. El simple hecho de soltarlo todo se ha convertido en una necesidad enorme, en algo que tiene que salir o morir en mi interior.

Qué la vida es una mierda. 
Qué la sociedad es una mierda
Qué este mundo es un fracaso

 ¿Qué? Son preguntas que todos nosotros conocemos. 

La vida está llena de misterios sin resolver, intrigas de la vida que te hacen cambiar, miradas inhumanas que no entiendes, sentimientos.

Sentimientos.
Amor, odio, rencor, pasión, tristeza... 

Amor, sí. ¿Qué hay de eso? ¿Merece la pena luchar? ¿Luchar contra qué? ¿Contra el tiempo? ¿Contra la distancia? ¿Contra nosotros mismos? ¿Contra la otra persona? 
La batalla contra los sentimientos es letal. No puedes ganarla, puedes morir mil veces en el intento y rendirte. Puedes morir diez mil veces en el intento y seguir de pie, luchando contra todo.

La vida es un camino lleno de piedras y de hoyos, que te harán caer. La vida es un camino tormentoso hasta la muerte, la muerte.

La muerte, sí. ¿Cuánta gente se ha preguntado alguna vez qué es exactamente la muerte? ¿Qué hay detrás de ella? ¿Por qué? ¿Por qué morir? ¿Como debe ser? ¿Hay algo más?

La muerte es miedo, oscuridad y frío.

Temor a la vida, temor a la muerte. 
¿Qué hacer? ¿Qué pensar? ¿Eh? ¿Alguien lo sabe? No, ¿verdad?

La vida es frágil, puede desplomarse, puede quebrarse y a pesar de todo continuar. Por muchas heridas que tengamos en el corazón, por muchos golpes nos haya dado, por muchas miradas. 

Es un odio racional, es una medida cautelar, es algo que nos hace pensar, la vida sin igual.

Son pensamientos, que salen de dentro, de lo más profundo de este pobre corazón, un corazón mil veces herido, mil veces contenido, mil veces curado pero con cicatrices, cicatrices y secuelas.

Vida. Mi vida.

¿Qué hay de la vida?
La vida, algo que puede ser tormentoso, placentero, precioso o una terrible pesadilla.
Si la vida fuera fácil todo el mundo estaría bien, el dolor no existiría y la gente no sufriría.

El mundo es irracional, ilógica, sin sentido. Como el amor, sin sentido, sin lógica, sin razón. No se elije vivir, tampoco se elije a quien se ama.

No quiero cegarme, aunque vuelvo a estar en un pozo sin fondo, lleno de oscuridad y pocos rayos de luz. Las tinieblas me devoran, la vida me ignora, los sueños se aleja y la vitalidad muere. Puede que sea dramatismo, puede que sea una realidad cercana, puede que la vida aún no haya estallado, puede que aún no haya despertado de su sueño más profundo.

Quizás yo no soy yo, quizás no puedo despertar, quizás no puedo ser como realmente quiero ser, quizás puedo hacer daño a la gente, aunque sea sin querer. Quizás vivo de ilusiones, de sueños y de recuerdos del pasado.

Algo me impulsa a continuar a la vida, aunque hay una parte de mi que no quiere. Una parte de mi quiere morir, tal vez ya esté muerta, tal vez esté derrumbada. Tal vez...

Quizás, tal vez, puede. ¿Qué hay de todo? ¿Qué hay de nosotros mismos? ¿Qué pasa con nuestra vida? ¿Por qué esta tormenta sin fin? ¿Por qué siento que no puedo más? ¿Por qué esas ganas de gritar?

Hay canciones que te hacen sentir viva, hay canciones que te hacen sentir que puede haber cosas peores, hay canciones que te transmiten una energía que te lleva a luchar, a plantar cara.

Necesito perderme, necesito olvidarme de todo e irme lejos. Ojalá pudiera desaparecer, ojalá las cosas fueran más fáciles.
Me gustaría poder atravesar el charco, ese charco. Irme, lejos, olvidar, dejarlo todo atrás, dejar Mallorca, dejar las Islas Baleares, dejar España, dejar Europa por un momento, por un segundo, por unos minutos, por unas horas, por unos días, por unas semanas, por unos meses, por un año.

Dejar atrás el mundo, ver la tierra desde el cielo, observar el mundo.

Dejarte de mirar con odio cada vez que te ves. Dejar de sonreír porque sí, dejar de vivir algo que no te pertenece.

martes, 2 de octubre de 2012

Volver.

Estos días siento que estoy volviendo al pasado, esas ganas de estallar, de correr, de salir huyendo, de dejar de pensar, de sentir, de vivir...

Esos pensamientos que me desgarran por dentro, esos sentimientos que me devoran por dentro, esa vida que me mata...
Es irónico decir que la vida mata, pero no es más que una verdad.

Hoy mismo me han dicho que estamos en una tormenta y que tarde o temprano el sol saldrá, cuanto más impacientes estemos, más eterno será todo.

Eternidad, con que eternidad. La vida tiene su punto eterno, la mente es eterna, no descansa. Ni de día, ni de noche dejas de pensar, siempre hay algo, aunque sea el triste subconsciente que te haga soñar. 
¿Qué esperamos de la vida? ¿Qué hay de todo esto? ¿Qué hacer? ¿Qué pensar? ¿Qué sentir? ¿Qué vivir?
¿Qué soñar? ¿Qué esperar? ¿Qué hacer con nuestro destino, si es que es nuestro?

El destino... Interesante, el destino no está escrito, pero para Grecia Antigua, el destino estaba escrito. 
Toda mi vida he pensado que el destino lo escribías tú, que tú escribías de tu puño y letra tu destino, que nadie tenía derecho a cambiarlo.
El paso del tiempo me hace ver que tal vez los griegos tuvieran razón, tal vez el destino esté escrito, tal vez el sufrimiento lo está. 

Dolor, el dolor. Algo que nos hace más fuerte, teóricamente, algo muy abstracto y difícil de definir.

Amor. Oh amor, el amor, la vida, la pasión... Me pregunto que me pasa. Hay veces en las que me siento tan y tan vacía... Vacía.
Algo que sí, me está destruyendo por dentro, aunque es culpa mía.

Un calambre, electricidad. Algo que ha saltado hacia mi muñeca y lo que he hecho a sido quitar la mano del ordenador. Es un estímulo, un impulso, ese dolor que me ha hecho apartar la mano.

Aunque, el dolor como todos sabemos no solamente es físico, hay algo peor. La tortura psicológica, el masoquismo que nos damos unos a otros pensando y devorándonos la cabeza. Una cabeza masificada de pensamientos, de ideas, de sentimientos.

En esta vida nada es fácil y menos empezar a hablar de la vida, de todo lo que nos rodea.

lunes, 1 de octubre de 2012

Enjaulada.

Pensaba que sería todo más fácil, que saldría de esta jaula.
Pensaba que la vida sería generosa, pensaba que por fin podría volar.
Volar, dejarme llevar.
No vuelo, aquí estoy, en el suelo. Por mucho que intente arrancar el vuelo no puedo, me caigo y las heridas cada día son mayores.
Es intentar volar sin haberte curado y provocar un circulo vicioso que mata por dentro. Que me mata por dentro.
Lo único que estoy haciendo es muriendo, un dolor profundo.
A veces desearía olvidarme de todo, a veces desearía desaparecer, otras en cambio lo único que quiero es ser de piedra para que nada de lo que me pase me afecte.

El cielo está nublado con brechas de sol, como mi vida, como mi corazón. 
Preferiría arrancármelo, no sentir nada.